martes, 8 de julio de 2008

CAFE DE LOS MAESTROS




Afectuoso y cálido homenaje a valiosas figuras del tango



El tango nació en algún momento del siglo XIX. Su fecha cierta no se conoce, pero todos los estudiosos señalan como pun
to de partida la década de 1880. Como toda música popular sus orígenes son una mezcla de diferentes ritmos traídos por marineros que interca mbiaban melodías, de sus respectivos países, en el transcurso de sus viajes.

Para Jorge Luis Borges[1] el tango nace en los suburbios de la mano del cuchillo, musicalmente se entronca en su genealogía con la habanera hispano-cubana, y es por tanto hijo del intercambio mercantil entre los puertos de lengua española de La Habana (Cuba) y Buenos Aires (Argentina) pasando por varios puertos latinoamericanos. En sus inicios, el tango es interpretado por modestos grupos que cuentan sólo con violín, flauta y guitarra o incluso, en ausencia de ésta, el acompañamiento de un peine convertido en instrumento de viento con la mediación de un papel de fumar y un avezado soplador que marca el ritmo. El instrumento mítico, el bandoneón (de origen alemán), no llega al tango hasta 1900 aproximadamente, y poco a poco sustituye a la flauta.

El Tango tuvo su auge después de la Primera Guerra Mundial y luego en las décadas de 30 al 50, en que las grandes orquestas ambientaban los bailes que se trocaban cadencias entre la típica y jazz. Por eso tampoco hay que olvidar a Oscar Alemán y o al conjunto Santa Anita Ritmo en el Alma entre otros que dieron sabor a las presentaciones especialmente en Carnaval en clubes (El Centro Asturiano) y teatros como El Politeama. Ese mundo que posibilitó el ascenso de figuras que luego se convirtieron en referentes internacionales de nuestro país, permitió crear un excelente filme Café de los Maestros que remite a personajes que son parte de la historia viva del tango.


Café de los Maestros, es un documental que refleja ese universo tanguero y permite al espectador un encuentro con las grandes leyendas vivientes que a su vez, a través del celuloide, reciben un merecido y justo homenaje. Este film fue realizado por los argentinos Miguel Kohan (realizador), los productores: Gustavo Santaolalla (triunfador en los Estados Unidos) y Lita Stantic, a los que se unió el realizador brasileño Walter Salles ( Diarios de motocicleta y Estación Central). Los cuatro ensamblaron sus esfuerzos, talento e imaginación para dejar un testimonio en la historia del cine sobre figuras que son ya íconos de la música popular rioplatense.

Café de los Maestros (con más de 160 horas de filmación, reducidas a una hora y media) desgrana los recuerdos del guitarrista Aníbal Arias, Ernesto Baffa, Emilio Balcarce, Oscar Berlingieri, Osvaldo Montes, Alberto Podestá, Lágrima Ríos [2] , Horacio Salgán, entre otros. No solo son sus voces las que hablan sino sus instrumentos, las calles de Buenos Aires, los viejos espacios donde alguna vez resonó esa música sensual y quejumbrosa.

Como pinceladas rápidas y frescas sobre un gran canavá el director Miguel Kohan, presenta el perfil de los personajes que aparecen en el filme de manera sutil e inteligente. De ese modo el espectador conocerá a través de los relatos anécdotas e historias de cada uno de ellos una ciudad que ya no es, pero que fue emblemática en la historia del tango.

La confitería Ideal, el Salón Suizo y otras milongas mostradas en la película permiten vislumbrar lo que fue antaño el bailongo, esa la fiesta popular, lugar de encuentro de parejas que, como dice el tango, sacaban viruta al piso con sus cortes y quebradas. También el público se deleitará al escuchar a sus orquestas favoritas tocando las melodías de sus preferencias.

A través de charlas informales, pequeñas historias y semblanzas de vida, en medio de los ensayos y en ruidosos cafés, estos maestros narran como fue su vida, las vicisitudes para alanzar el éxito. Pero también expresan un sentimiento de nostalgia por esa bohemia que impregnó una época y que se diluyó en el tiempo como tantas otras cosas de nuestra cultura ciudadana. La recuperación y transcripción de los temas originales como los arreglos inéditos de "Taquito militar", que Mariano Mores grabó por primera vez. Asimismo la reconstrucción de arreglos históricos, como los de los tangos de Osvaldo Berlingieri realizados por Julián Plaza., permiten que se recuerden en su forma original esas inmortales melodías. El esfuerzo que esta tarea supuso, se verá reflejada en el gran final realizado en el Teatro Colón, que como el sueño del pibe, según los maestros, era su más profunda aspiración.

El film al no mantener la clásica línea narrativa del documental se vuelve interesante por su marcado “descuido”, en especial cuando se lo vea Santaolalla hablando con los “grandes de valores del tango” con admiración, respeto y sobre con profundo afecto. En ese canavá tanguero aparecen en la pantalla figuras del prestigio de Carlos García, Leopoldo Federico, Atilio Stampone, Aníbal Arias, Ernesto Baffa, Emilio Balcarce, Oscar Berlingieri, Mariano Mores, Virginia Luque, José Libertella, Osvaldo Montes, Alberto Podestá, Horacio Salgán y otras figuras de reconocido arraigo popular.

El director Miguel Kohan agiliza su documental, que podría haber caído en el aburrimiento, mediante una cámara ágil y en constante movimiento, que busca los mínimos detalles y los ensambla para dar sentido de intimidad con el espectador. Esto le permite adentrarse en el universo cotidiano de los músicos y conocer las pequeñas cosas que lo componen. Detalles que deleitan visual y espiritualmente. Uno de los momentos emocionantes del filme es sin duda el cierre a toda orquesta, porque en la mirada de esos músicos hacia la platea y la emoción al observarla el espectador se dará cuenta que alcanzaron su mayor triunfo al tocar en el escenario del Teatro Colón.



Café de los Maestros, documental (Argentina/2008). Dirección: Miguel Kohan. Con Aníbal Arias, Emilio Balcarce, Oscar Berlingeri, Virginia Luque, Carlos García, Mariano Mores, Atilio Stampone y otros. Guión: Miguel Kohan y Gustavo Santaolalla. Mezcla y supervisión de música y sonido: Aníbal Kerpel. Presentado por Alfa Films. Duración: 90 minutos. Calificación: apta para todo público.



Beatriz Iacoviello-

Publicada en El rincón del cinéfilo********************************

Ilustración: Tras la medianoche.



Pie de página



1] El tango – J.L.Borges

¿Dónde estarán?, pregunta la elegía

de quienes ya no son, como si hubiera

una región en que el Ayer pudiera

ser el Hoy, el Aún y el Todavía.

¿Dónde estará (repito) el malevaje

que fundó, en polvorientos callejones

de tierra o en perdidas poblaciones,

la secta del cuchillo y del coraje?

¿Dónde estarán aquellos que pasaron,

dejando a la epopeya un episodio,

una fábula al tiempo, y que sin odio,

lucro o pasión de amor se acuchillaron?

Los busco en su leyenda, en la postrera

brasa que, a modo de una vaga rosa,

guarda algo de esa chusma valerosa

de los Corrales y de Balvanera.

.

¿Qué oscuros callejones o qué yermo

del otro mundo habitará la dura

sombra de aquel que era una sombra oscura,

Muraña, ese cuchillo de Palermo?

¿Y ese Iberra fatal (de quien los santos

se apiaden) que en un puente de la vía,

mató a su hermano el Ñato, que debía

más muertes que él, y así igualó los tantos?

Una mitología de puñales

lentamente se anula en el olvido;

una canción de gesta se ha perdido

en sórdidas noticias policiales.

Hay otra brasa, otra candente rosa

de la ceniza que los guarda enteros;

ahí están los soberbios cuchilleros

y el peso de la daga silenciosa.

Aunque la daga hostil o esa otra daga,

el tiempo, los perdieron en el fango,

hoy, más allá del tiempo y de la aciaga

muerte, esos muertos viven en el tango.

En la música están, en el cordaje

de la terca guitarra trabajosa,

que trama en la milonga venturosa

la fiesta y la inocencia del coraje.

Gira en el hueco la amarilla rueda

de caballos y leones, y oigo el eco

de esos tangos de Arolas y de Greco

que yo he visto bailar en la vereda,

en un instante que hoy emerge aislado,

sin antes ni después, contra el olvido,

y que tiene el sabor de lo perdido,

de lo perdido y lo recuperado.

En los acordes hay antiguas cosas:

el otro patio y la entrevista parra.

(Detrás de las paredes recelosas

el Sur guarda un puñal y una guitarra.)

Esa ráfaga, el tango, esa diablura,

los atareados años desafía;

hecho de polvo y tiempo, el hombre dura

menos que la liviana melodía,

que sólo es tiempo. El tango crea un turbio

pasado irreal que de algún modo es cierto,

un recuerdo imposible de haber muerto

peleando, en una esquina del suburbio.



2] (ANSA) - La cantante uruguaya Lágrima Ríos, intérprete de tangos y candombes, murió a los 82 años en Montevideo y sus restos son velados hoy en una sala mortuoria de esta ciudad. La artista, la primera mujer negra que cantó tangos, estaba aquejada de una enfermedad cardíaca desde hace tres años y desde hace una semana permanecía hospitalizada. Nacida en Durazno, 183 kilómetros al norte de la capital de Uruguay, en 1945 comenzó a cantar acompañada de una guitarra y poco después ganó un concurso en una radio de Montevideo. Ese éxito la transformó en vocalista de la orquesta de Orosmán "Gato" Fernández, pero perdió su trabajo porque era negra. Actuó en radio y televisión, y en salones bailables de Montevideo y Buenos Aires, en 1972 editó su disco "La Perla Negra del Tango", en 1982 viajó a Europa y vivió en España por tres años y en 1993 fue embajadora del tango en la primera cumbre mundial realizada en Granada. Compartió escenarios en Argentina con los músicos Aníbal Troilo, Roberto Goyeneche, Hector Mauré y Alberto Castillo, comenzó a interpretar candombes y en 1995 se convirtió en presidenta de Mundo Afro, en la capital uruguaya. En 1996 cantó para la tercera cumbre mundial del tango realizada en Montevideo, en 1997 editó el disco "Cantando Sueños" y en 1999 filmó el video clip del tema "Danza Sur".


domingo, 29 de junio de 2008

miércoles, 2 de abril de 2008

el patito feo

Poético viaje de la infancia hacia la adolescencia...


El patito feo y yo
( The Ugly Duckling and Me!) es cooproducción cinematográfica de cinco países europeos: Dinamarca-Alemania-Francia- Irlanda-Gran Bretaña, sobre el cuento de Hans Christian Andensen, que cuenta como un patito se convierte en cisne. La dirección estuvo a cargo de Michael Hegner y Karsten Kiilerich, una dupla a la que en el 2007 la Asociación Europea de Cine de Animación hizo entrega del Cartoon Tributes como "Mejor director europeo del año" por "El Patito feo y yo". Hegner había codirigido su primer largometraje Socorro, soy un pez("Oups! Je suis un poisson"), en el 2000, con Stefan Fjeldmark y guión de Karsten Kiilerich, ambos del ineludible estudio danés A.Film A/S (productora de la monumental "Astérix y los vikingos").

El patito feo y yo fue producida por los irlandeses de: Magma Films, los franceses de Futurikon y los alemanes de Ulyses.

Esta versión libre del cuento de Andersen se caracteriza por la audacia de instalar como protagonista a Ratso: una rata malandrina, estafadora, embustera y pícara, que no logra escapar de sus perseguidores sino más bien involucrarse en otro pleito, aún más complicado, como convivir con los animales de una granja en la que buscó refugio. Allí para salvar su pellejo debe asumir una maternidad o paternidad para la que no está preparado. Esto obligará a Ratso a buscar varias alternativas de escape, y a la vez asumir responsabilidades a las que no está acostumbrado.

Entre divertida y pedagógica El patito feo y yo deja deslizar varios mensajes en su contenido, uno de ellos (desde su creación) es anti prejuicios y discriminación , al que agregan la preocupación de los europeos sobre las funciones y obligaciones de los padres, es decir que los hombres deberán asumir los mismos roles que las mujeres en cuanto a la atención de los hijos. Otro es la paternidad sustituta, que se intensificó luego de la guerra de los Balcanes. Familias de media Europa y gran parte del mundo funcionaron como núcleo familiar sustitutivo al adoptar a cientos de niños huérfanos provenientes de Albania, Serbia o Croacia. Por otra parte en la sociedad actual la gran mayoría de los niños están obligados a vivir en la disfuncionalidad y por lo tanto es moneda corriente tener dos madres, dos padres y ocho abuelos, si todo va por carriles normales y, los divorcios solo son de un matrimonio.

El Patito feo y yo refleja esa tendencia del mundo contemporáneo y da una vuelta más de tuerca sobre el tema al demostrar que el amor que puede brindar un padre sustituto o “psicológico” a veces puede ser más fuerte o trascendente que el de uno biológico. En otras palabras el filme lo que quiere resaltar es el refrán popular: “no es padre o madre el que lo tiene, sino el que lo cría”.

El patito feo y yo es un filme que no busca la perfección del dibujo sino que su encanto reside en la fealdad del mismo. Porque como sostiene Umberto Ecco: “La belleza y la fealdad son dos caras de una misma moneda” (Historia de la fealdad. Ed. Lumen), y el ser más repulsivo como puede ser una rata, Ratso en esta película, puede convertirse en el más bello, dulce y encantador de los individuos al volcar todo su amor en un niño o patito indefenso y confuso. Por lo tanto el espectador olvidará la fealdad para concentrarse en las peripecias del pobre Ratso por salvar su cabeza y también la de su hijo adoptivo.

La película posee varios momentos interesantes entre ellos los musicales en una vez más hacen hincapié en la torpeza y fealdad de los movimientos en los que niños y adultos se sentirán identificados porque la mayoría responde a esos patrones gestuales. También personajes graciosos como la pata doble pechuga, matrona del corral; el gusanito Wesley un divo sin admiradores, el primo de Ratso, un gato ventrílocuo y presentador del show que quiere hacer la rata con Feo como fenómeno de la naturaleza.

En síntesis El patito feo y yo es una película que toma la infancia y la adolescencia como parte fundamental del crecimiento. Muestra ambas problemáticas en la relación de Feo con el entorno, su padre sustituto y los otros, sus amigos de infancia, a los que deberá dejar para iniciar su nueva vida con los cisnes, sus pares de género.***** Beatriz Iacoviello

Crítica publicada también en "El rincón del cinéfilo.con.ar"

martes, 25 de marzo de 2008

VANTAGE POINT




Típica película pochoclera

Los conflictos bélicos que mantiene en estado de alerta a gobierno y población de los Estados Unidos, son sistemáticamente trasladados al cine desde muy disímiles propuestas. La última variante es: Puntos de vista (Vantage Point), cuya traducción original sería Posición ventajosa, en donde se narra desde la mirada de varios testigos, involucrados en la acción, el secuestro y muerte del presidente del país más poderoso.

Pete Travis es un realizador que proviene de la televisión y la dirección de sus variados programas así lo demuestran (Omagh (2004) (TV), Henry VIII (2003) (TV), "The Jury" (2002), "Other People's Children" (2000) TV series (unknown episodes), "Cold Feet" (2 episodes, 1999), Life, Love & Everything Else (South Africa: English title) - Episode 2.6 (1999) TV episode - Episode 2.5 (1999) TV episode). Puntos de vista es su primer largometraje y en él ha volcado toda su experiencia televisiva. De tal modo que ha recreado ese formato en su película y las secuencias se transforman en episodios, y los puntos de vista, que se muestran, se asemejan a pequeñas capsulas de un programa informativo. El guionista Barry L. Levy, proviene del área de la producción (Kung Fu, Black Irish, Zolar (TV), y “Vantage Point” es su primer guión.

Director y guionista son dos debutantes en el territorio del largometraje y eso es lo que el espectador apreciará, ya que la propuesta adolece de estructura y consistencia. Casi todas las críticas han coincidido en que se quiso emular el filme "Rashomon", la influyente película del maestro Akira Kurosawa, pero creemos que sus creadores si recibieron alguna influencia son más bien del cine B americano. En “Rashomon” hay cinco versiones de la misma anécdota, pero el punto de vista más importante pertenece a Kurosawa, es decir el cineasta posee una posición ventajosa y es justo esa la falla de esta propuesta.

¿Justifica el proyecto el espectacular despliegue de trucos, carreras y efectos especiales para contar esta historia? , es obvio que no. Pero como en los últimos años se ha puesto de moda la utilización de esquemas no lineales en la mayoría de las producciones independientes, es posible que guionista y director hayan pensado que esa línea los proyectaría a ser candidateados a algún premio académico. Lo peor es que Pete Travis en su necesidad de ser efectista, en las escenas de acción cae en la vulgar e irrisoria imitación de Paul Greengrass (“El mito de Bourne” y “El ultimátum de Bourne"). Mientras que el compositor Atli Örvarsson tampoco ayuda a equilibrar los despropósitos del realizador, ya que no consigue crear un sonido armónico, sino ruidosas musicalidades, para acompañar el desarrollo del filme.

Las interesantes ideas del director, que por momentos las tiene, se pierden en un fárrago de imágenes que se superponen unas con otras y saturan al espectador hasta el hartazgo con sucesivos “flash back”. El filme se inicia con la llegada del presiente de los Estados Unidos a una conferencia internacional sobre la paz y en contra del terrorismo, el punto de reunión y comienzo de la acción es la Plaza Mayor de Salamanca (muy bien recreada en el Estado de Puebla- México).

Durante la cumbre en la que la mayoría de los presidentes, jeques o emires del mundo se reúnen para unificar criterios a fin de solucionar el flagelo de la lacra terrorista, el presidente de los Estados Unidos (Willam Hurt) es alcanzado por un francotirador y el podio estalla de un bombazo en mil pedazos, con las consecuentes carreras de ambulancias, patrullas y gente. A partir de allí la cámara se internará en el trágico acontecimiento desde la mirada de los implicados en el hecho: dos agentes del Servicio Secreto Dennis Quaid y Matthew Fox, el infaltable turista (no japonés) con su cámara fotográfica Forest Whitaker, un pseudo policía local, Eduardo Noriega (Lobo), un equipo televisivo encabezado por Sigourney Weaver... ( su actuación se pierde en el fárrago de las escenas y la subtrama que protagoniza no posee final). Es indudable que nunca se sabrá porque figuras como las anteriormente mencionadas, de trayectorias impecables, acompañadas por otras aunque de menor rango igual de efectivas: Richard T. Jones, James LeGros, Zoe Saldana, Bruce McGill o Edgar Ramírez, se hayan prestado a colaborar en una película tan mediocre.

Uno de los mayores problemas de este filme es que es demasiado localista, y en vísperas de elecciones todo vale para mantener aterrado a los americanos que se levantan con miedo y se acuestan con terror. Pero es el típico producto yanqui complaciente, pueril e ideal para pasar una tarde de lluvia comiendo pochoclos.***** Beatriz Iacoviello

(publicada en Elrincón del cinéfilo.com.ar)

lunes, 24 de marzo de 2008

UN FUNERAL CON SABOR A VIEJOS TIEMPOS


Frank Oz, con una amplia trayectoria como marionetista de varias series televisivas entre ellas Sesame Street (1969-2007), Muppets Treasure Island (voz de Miss Piggy, Fozzie Bear), pero especialmente el actor que le diera la voz a Yoda en la trilogía de Star Wars, además de trabajar en Blues Brothers (2000) y ser uno de los mejores colaboradores Jim Henson, filmó una serie de comedias de típico humor inglés con mediana recepción dentro del público hispanoamericano.

Entre sus comedias más celebradas se encuentran: In & Out (1997), Little Shop of Horror (1986), Wat About Bob? (1991), Bowfinger (El profesor chiflado -1999), The Score (2001), The Stepford Wives (2004), pero la que sin dudas le dará buenos dividendos en la taquilla será Muerte en un funeral (Death at a Funeral, Gran Bretaña-EE.UU./2007).

Frank Oz regresa a las pantallas mundiales luego de tres años de ausencia y sin grandes estridencias, de modo discreto, pero efectivo. Muerte en un funeral es una de esas comedias en la que el público puede reírse de principio a fin en un casi tiempo cronológico real (dos horas), y cuya acción transcurre en un solo escenario.

La historia es sencilla un “pater familiae”, uno de esos patriarcas intachables de la sociedad inglesa, con resabios victorianos, ha muerto. Su familia prepara su funeral. Sus hijos Daniel (Matthew Macfadyen -“Orgullo y prejuicio” -2005) y Robert (Rupert Graves -“V de Vendetta”- 2005), son los encargados de organizar los arreglos de la ceremonia. A ésta comienzan a llegar los diferentes protagonistas, personajes cuya excentricidad es una competencia de habilidades histriónicas. En ese duelo no falta nadie: el hipocondríaco, el tímido (Alan Tudyk- 3:10 to Yuma - 2007), los hermanos enfrentados por el éxito, la histérica mujer de uno de ellos, el enamorado despechado (Ewen Bremner . Match Point -2005)), un tío inválido (Peter Vaughan - Brazil - Second Sight: Kingdom of the Blind (2000) (TV), un autoritario, un padre despótico y una hija rebelde (Daisy Donovan -The Waiting Room -2007), como tampoco el inevitable drogadicto (Kris Marshall - The Amazing Trousers -2007).

El espectador asistirá a las presentaciones de cada uno de ellos, en medio de un humor refinado y sutil, pero que a poco de comenzar esa exquisitez se trastoca y da lugar a un humor más revulsivo y soez, pero también más divertido. Finalmente el solemne funeral, del inicio del filme, acabará por convertirse en un caos tragicómico donde no faltarán elementos tan alucinantes como un enano drogado ( Peter Dinklage -Nip/Tuck- Ascension Day (2007) metido en el ataúd encima del muerto, como también en ese desfile de desvaríos aparecerán algunos personajes desnudos, un presbítero acorralado por el tiempo (Thomas Wheatley -Second Sight: Kingdom of the Blind -2000- (TV), y una inconsolable viuda (Jane Asher (“Tirant lo Blanc” – 2006).

Desde la primera escena se sabe que nada saldrá bien en ese funeral. El muerto que llega a la casa no es el que corresponde, y a partir de allí todo será una sucesión de gags entre los que se incluye uno lo suficientemente escatológico como para provocar gracia y repulsa al mismo tiempo. Si bien Oz no recurre a fórmulas fáciles para provocar la risa, su éxito radica en el constante progreso de la acción y en el tono farsesco que imprimió a su realización.

Muerte en un funeral es una película con un gran derroche de talentos desde el magnífico guión de Dean Craig (Caffeine -2006, Lift -2004, Dirty Little Secrets -2003), y un elenco buscado especialmente, ya que casi todos trabajaron de un modo u otro juntos en diversas series televisivas, por lo tanto se conocen muy bien, tanto que pueden integrarse sin dificultad en esta comedia coral inglesa, que por momentos tiene toques hollywoodenses mixturados con cierta picardía latina.

Comedias que juegan con la muerte no son primicia en las carteleras, pero lo interesante de las mismas es el estilo que impusieron los ingleses, en especial las famosas producciones de la Ealing: Ocho sentencias de muerte (Kind Hearts and Coronets -1949) de Robert Hamer, título que alude a los ocho asesinatos que debe cometer un hombre para acceder a una abultada herencia; El quinteto de la muerte (The Ladykillers -1955) de Alexander MacKendrick, divertida farsa sobre la muerte y ladrones inexpertos que terminan siendo víctimas de su propia impericia.

Hollywood por su parte acerca al público: Arsénico por compasión o Arsénico y encaje antiguo (Arsenic and Old Lace) es una película de 1944 dirigida por Frank Capra, enredada comedia negra en la cual Mortimer Brewster (Cary Grant) es un periodista que descubre que sus dos ancianas tías se dedican a asesinar hombres viejos y enterrarlos en el sótano de la casa.

Monsiuer Verdoux (1947) de Charles Chaplin y libro Orson Welles, basada en un hecho real. Verdoux es un Barba Azul, un insignificante empleado de banco que, habiendo perdido su empleo durante la depresión, idea un plan para casarse con solteronas viejas y asesinarlas luego a fin de quedarse con su dinero.

Tim Barton continuando la línea inglesa presenta varias películas con el tema de la muerte: Beetle Juice (1988) literalmente Jugo de escarabajo, es la historia de un difunto, Michael Keaton, que vive en el "No-Mundo", recreación del mundo real según la visión de los muertos. El gran pez (Big Fish – 2003): Edward Bloom era un hombre que relataba momentos de su vida añadiéndoles características fantásticas. El cadáver de la novia – (Corpse Bride - 2005), animación que relata una leyenda ruso-judía e interrelaciona el mundo de los vivos y muertos con total naturalidad.

La muerte les sienta bien (Death Becomes Her-1992) de Robert Zemeckis, trata de dos mujeres que pactan con el diablo que posee cuerpo de mujer y cuando ambas se vuelven inmortales se dan cuenta de que su vida ya no será la misma.

Despertando a Ned (Waking Ned Devine - 1998) de Kirk Jones, donde hay que desenterrar un cadáver para conseguir el billete ganador de la lotería.

Bailando en el cementerio o Funerarias S.A. (Plots with a view -2002) de Nick Hurran es un filme ingenioso sobre la apacible vida en un pequeño pueblo inglés donde rivalizan dos funerarias muy especiales.

Muerte en un funeral retoma todas estas líneas anteriormente mencionadas, (prueba de ello son los títulos de apertura del film que evocan ciertas producciones de los años ochenta) para hacer un cóctel satírico de explosiva hilaridad con un discurso final que hará reflexionar al espectador sobre la realidad circundante. Frank Oz una vez más desde la risa se permite realizar un acertado e irreprochable friso sobre la conducta humana y mostrar que lo más temido en esta vida: la muerte, puede resultar una transición divertida.******* Beatriz Iacoviello

Alegoría sobre una princesa del siglo XX

No siempre las segundas partes fueron buenas y Elizabeth, la edad de oro (Elizabeth: The Golden Age, Reino Unido-2007), no es la excepción. Su director, Shekhar Kapur , nacido en Punjab –India, hoy en poder de Paquistán , que había realizado la primera versión de Elizabeth, la reina virgen (Elizabeth, The Virgin Queen - 1998) y tiene en su haber más de una docena de trabajos como actor, unas cuantas producciones y una casi diez películas filmadas entre India y el Reino Unido entre las que se encuentran: La máquina del tiempo (Time machine- 1992), Bandit Queen (La reina bandida) (1994), Las cuatro plumas (The Four Feathers (2002), no logra alcanzar en esta producción el brillo y fuerza de la primera.
El guionista William Nicholson (Gladiator) se unió a este segundo proyecto, Elizabeth: La edad de oro, junto a Michael Hirst y Kapur para dar más resplandor a las escenas de acción. Si bien en Elizabeth, la edad de oro hay vaguedades históricas, lo que sí consiguió el realizador fue recrear con gran fidelidad el estilo de vida y el vestuario de la época (no en vano ganó un Oscar® en este rubro). En ese sentido se sustituyó el realismo histórico por pura estética postmodernista de alta costura (de hecho el vestuario es de Balenciaga, las joyas están diseñadas por Erickson Beaumont de Belgravia y los sombreros por el sombrerero de Dior, Stephen Jones). Si buscamos los cuadros de Elizabeth I veremos que Cate Banchett , además de parecérsele bastante, luce trajes más o menos idénticos a la imagen de su antecesora real, que durante la famosa batalla contra la Armada Invencible (1588) tenía 55años.


Retrato de Isabel I (de autor anónimo, hacia 1589), conmemorando la derrota de la armada española (representada en el fondo). Obsérvese el globo terráqueo bajo la mano derecha de la reina, símbolo de su poder mundial















En esta recreación histórica Elizabeth I debe enfrentarse a la traición en el seno de su familia y a sangrientas tentativas de apoderarse de su trono. Elizabeth I es consciente del cambio religioso iniciado en el siglo XVI en Europa, y de la alianza del poderoso rey español Felipe II con su prima María Estuardo, reina de Escocia, para restaurar el catolicismo en Inglaterra.


Más allá de las múltiples y variadas imprecisio
nes sobre los hechos históricos que posee el filme, consideramos que estos llevan a otra lectura de la realidad mucho más cercana al siglo XX.

A veces para contar la historia actual hay que remitirse a siglos anteriores y creemos que en esta versión lo que se cuenta es la muerte de la princesa Diana, que como María Estuardo (a su modo) habría conspirado contra la corona. Los métodos de cortar cabezas ya no existen, pero siempre hay un modo de realizar un castigo ejemplar y sesgar la vida de alguien. Accidente o no, la muerte de la “Reina de Corazones” será un misterio muy difícil de dilucidar.

Lady Di, a semejanza de María Estuardo, mantenía relaciones con personajes equivocados y éstos aparentemente eran amenaza latente para la corona. La primera se conecta con los árabes y la segunda con los españoles. En ambos casos culturas distintas, religiones diferentes, y siempre un mismo loco afán: la venganza.

La excelente fotografía del buen artesano Remi Adefarasin ( Scoop, Match Point, Emma, u Onegin) crea los climas y el ritmo necesario para por lo menos entretener durante gran parte de la película. Y con pocos recursos conseguir que la batalla contra la Armada Invencible de Felipe II parezca devastadora. Trabajada en elipsis y metáforas el espectador verá el derrumbe un reino con dos simples imágenes: la de tigre del mascarón de proa de la nave de la reina incrustarse en un barco insignia español, y la toma desde el abajo del agua de la panza de un caballo pataleando para sobrevivir. Luego muchas tomas con cámaras girando a 360°, que dará sensación de vértigo y frenesí en la lucha.


En el terreno de las alegorías Kapur recurre a iconografías de la saga artúrica en la que Elizabeth se yergue a un mismo tiempo en Arturo – con su coraza de guerra y su arenga a los soldados – a Ginebra en la contemplación de la victoria, cabello suelto, descalza y en camisón, y fundamentalmente a Epona, la diosa celta de los caballos, de la fertilidad y de la naturaleza, asociada con el agua, la curación y la muerte indistintamente, comparable a, Cibeles. También a la iluminación juega un rol importante en ese terreno mientras el discurso de Felipe II sostiene que el catolicismo es la luz del mundo e Inglaterra la oscuridad, se muestra al universo católico con un predomino de vestimentas y ambientes oscuros y negros, frente a la colorida, luminosa y cálida corte isabelina.



En esta segunda parte de Elizabeth, (la primera (1998) confirió prestigio y un Oscar® a Cate Blanchett), se enfatiza la riqueza del personaje protagónico, y logra que su humanidad prive por sobre el fastuoso contexto que la rodea. Mujer masacrada por los odios y la divinización, vehemente, exaltada, sin tapujos ni máscaras y mucho menos de protocolos, en una composición exquisita que comienza en el guión (para ser precisos comienza en el guión de la original y se ahonda en esta secuela), en la cual Blanchett, alcanza el máximo de su nivel interpretativo. La espléndida ambientación del siglo XVI, no en vano llamado el Siglo de Oro por los españoles, época de Shakespeare y Cervantes, permite ingresar en los acontecimientos históricos, con coherencia y sin moralismo. Poco importan las licencias o recreaciones narrativas que se toman al describir estos acontecimientos, en pos de un mayor efecto dramático, lo que consigue el realizador es crear una atmósfera de intriga y suspenso en la que siempre se verá a los personajes al filo de sus acciones. Clive Owen, como Sir Walter Raleigh, le otorga un cierto “savoir faire” a un personaje que equilibra la trama, y permite hacer surgir a la el lado oscuro de la reina en un triangulo amoroso en que se destaca la belleza de Abbie Cornish como Elizabeth Throckmorton. Quien sin lugar a dudas mantiene su excelencia y capacidad de recrearse a sí mismo en cada filme es Geoffrey Rush, al interpretar de modo impecable una figura clave en la realidad y la ficción: Sir Francis Walsingham


El grupo de los malos que son la contrapartida de esta épica realización, son integristas religiosos que atacan desde dos flancos uno interior –María Estuardo - una Samantha Morton, contenida y convincente en su ancestral odio hacia su monárquica rival – y otro del exterior –Felipe II -, un Jordi Mollà que a pesar de interpretar un estereotipado rey español, logra por momentos convencer de sus ideales religiosos. Dentro de la estructura de los villanos aparece la pequeña infanta Isabel Clara Eugenia, hija de Felipe (Aimee King), como una niña diabólica, que se pasea con una especie de muñeco de vudú de la reina Elizabeth. Y no falta en este friso de réprobos personajes el terrible jesuita católico (Rhys Ifans) un conspirador profesional.

La música de Craig Armstrong (Baz Luhrmann- Romeo + Julieta (1996), Moulin Rouge,( 2001) da ciertos toques de vanguardismo al corte épico de la propuesta de Kapur.

Y a pesar de algunos errores Elizabeth, la edad de oro es un buen relato histórico, con intrigas palaciegas, peripecias emocionales y dudas amorosas de esta superlativa diosa-madre de su pueblo- reina del mito histórico que también oscila entre la realidad y la ficción.********* Beatriz Iacoviello





Critica publicada: El rincón del cinefilo.com.ar